Mudanza, Erasmus, unas vacaciones largas: muchas veces compensa enviar la maleta en lugar de llevarla en el avión. Con RufioExpress el mensajero la recoge en casa del remitente y la entrega en la dirección del destinatario, a precio fijo por trayecto.
1. Comprueba el peso y las medidas
Una maleta es un bulto como cualquier otro: 30 kg como máximo, ningún lado de más de 120 cm y la suma de largo, ancho y alto hasta 220 cm. Mídela con ruedas y asas, porque también cuentan (cómo medir). El peso no cambia el precio, pero si se superan los límites se paga una penalización igual al precio del bulto.
2. Protégela
Las maletas viajan por las cintas de los centros de clasificación junto con las cajas. Si puedes, métela en una caja de cartón; si no, envuélvela en film o en una bolsa resistente, cierra bien las cremalleras y recoge el asa telescópica. Quita las etiquetas de vuelos anteriores: confunden a los lectores de códigos de barras.
3. Cuidado con el contenido
No metas baterías de litio sueltas (tampoco power banks), aerosoles, perfumes ni líquidos inflamables, comida perecedera, dinero en efectivo ni objetos prohibidos (la lista completa). Los documentos y los objetos de valor, mejor llévalos contigo.
4. Etiqueta y foto
Después del pago, sube desde la página del pedido una foto de la maleta cerrada: sin foto el envío no sale. Cuando te llegue la etiqueta del mensajero, ponla en una funda transparente sujeta a una cara plana, no en el asa.
5. Asegúrala si lo merece
Para ropa y objetos de valor puedes añadir el seguro (cómo funciona). Guarda tickets y facturas: si hay daños, sirven para demostrar el valor. Después, reserva el envío.